viernes, 24 de septiembre de 2010

EL DATO OCULTO

Cuando Bianca se organizó en París, empezó su dura y larga carrera como diseñadora. Su primer encuentro lo tuvo en la Compañia Homburt Confection.

Allí entró a trabajar como aprendiz, volviéndose al poco tiempo la mano derecha de su jefe Lina Homburt, diseñadora de ropa para hombres.
Aunque ella siempre supo que iba a ser difícil, nunca se imaginó que allí su trabajo iba a ser tan poco valorado. Era la encargada de hacer los pedidos de tela sin tener autonomía en ello, pues estaba siendo supervisada en cualquier decisión que tomara.
Bianca pensó que por mantener contacto directo con su jefe, tenía una gran oportunidad de hacer algo diferente a los pedidos de telas.
Con el sueldo que ganaba, más la media beca que había conseguido, Bianca pudo comenzar su carrera en la Universidad Chantua Florence (una de las universidades más prestigiosas de la ciudad).

Después de 11 meses de estar desempeñando el mismo trabajo en la empresa y ya cansada que no valoraran su trabajo como ella se lo merecía, y de no poder desempeñarse como diseñadora, Bianca tomó una decisión que podía llegar a empañar sus sueños para toda la vida.

La mañana del viernes 3 de diciembre del 2010, Bianca recibió un sobre para su jefe, pero cuando se da cuenta que el remitente era el gran diseñador Gunish Garrish, Bianca decidió abrirlo, aun sabiendo que estaba leyendo correspondencia ajena y que no estaba autorizada para ello.

Después de abrir el sobre, Bianca se dispuso a leerlo, en el encontró una invitación para participar en un evento que daría por premio un importante desfile en la ciudad. Bianca aprovechándose de esta información, se fue para su casa con la excusa que se encontraba indispuesta.

Ya estando en su casa, Bianca desempolvó todos sus bocetos que desde años atrás había dibujado y los puso en un sobre.

Al día siguiente Bianca llegó a su oficina más temprano de lo normal, estaba decidida a enviar esos bocetos para poder así, tener la oportunidad de ser reconocida por su talento y no por solo hacer solo pedidos de telas.

Cuando estaba sellando el sobre, Bianca pensó que al enviar ese sobre podía llegar a ganar un desfile, un desfile que la haría famosa, ¿pero hasta cuándo?, ¿acaso puede más el deseo que su propia moral?, después de hacer eso ¿podría estar tranquila?, fueron preguntas que Bianca se cuestiono sin poder encontrar respuesta alguna.

Desesperada, Bianca se fue para su casa dejando el sobre guardado en un cajón de su escritorio y sin decirle nada a su jefe.

Esa noche, después de llegar a su casa, Bianca se preparó una taza de café y se sentó en la alfombra de su sala, sacó sus bocetos y empezó a llorar.

Pasadas las horas y ya desesperada Bianca llamó a su tía Giovanna con la intención de contarle lo que estaba sucediendo y de esta manera la pudiera aconsejar. Apenas contestó su tía, Bianca no fue capaz de contarle nada, pues esta vez, a diferencia de otras, Bianca sintió a su tía un poco cabizbaja y solo pensó en que podía hacer ella para ayudarla.

Después de largas horas de conversación, Giovanna, la tía de Bianca, le dice pregunta cómo vas con tu trabajo, ¿estás feliz?, pero ella no pudo responderle, el silencio fue la única respuesta que recibió, por lo que Giovanna le dijo, sino quieres hablar te entiendo, solo no olvides que puedes contar conmigo en cualquier momento, a veces es bueno desahogarse. Te quiero y cuando estés lista para decírmelo aquí estaré para escucharte, fueron las últimas palabras que Bianca escucho de su tía antes de colgar.

Al día siguiente Bianca se levantó con un fuerte dolor de cabeza por todo lo que había llorado en la noche anterior.
Se bañó y se sentó en una mesita que tenía en la cocina y se tomó un café.
Después de pensarlo muchas veces, se decidió a llamar a su tía y contarle lo que estaba sucediendo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

LA TRAVESÍA DEL HÉROE



Una noche Bianca desesperada por la oposición de sus padres para que se convirtiera en diseñadora, toma la decisión de irse a vivir a París. Por lo que sin pensarlo decidió llamar a una prima que vivía allá para saber si la podía recibir en su casa por un tiempo mientras se ubicaba y conseguía trabajo.

En cuanto el sol entró por la ventana, Bianca se levantó y se arregló para desayunar con sus padres. Ya sentados los tres en la mesa, les cuentó sobre la decisión que había tomado, quería ir a visitar a su prima Giovanna a París por unos meses. Noticia que cogió de sorpresa a sus padres.

El silencio no se hizo esperar y la angustia invadió a Bianca. Su padre se paró y se fue sin decir una sola palabra, su madre se fue detrás de él dejándola sola en el comedor.

Al caer la noche, llegaron sus padres a casa y encuentraron a Bianca sentada en la sala, su cara reflejaba el dolor y la tristeza que estaba sintiendo. Sus ojos estaban rojos y sus labios inflamados de tanto llorar. Sus padres después de mirarla fijamente tomaron asiento y la escucharon.
Su padre decepcionado de ella, le dice que va a fracasar, que eso no es una carrera, que estudie algo que verdaderamente le sirva para su vida. Bianca por su parte trata de explicarle a su papá el porqué de su desición, le argumenta que eso es una carrera tan digna y valorada en la sociedad como lo es la ciencia política. Su padre no entiendia cómo su hija, educada en los mejores colegios y rodeada de las mejores compañias se había descarriado de esa manera. Él esperaba que su hija siguiera sus mismos pasos, por lo qué no le respeto la decisión, todo lo contrario, le dijo si te vas de esta casa a estudiar diseño, pierdes nuestro apoyo economico y afectivo. Su madre solo lloraba sin decir una sola palabra.

Después de haber llorado toda la noche, Bianca empezó a dudar de su capacidad para afrontar ese reto. Llamó a su tía a Argentina para contarle lo sucedido y fue ella quién no le permitió abandonar su sueño y la empujó a emprender ese viaje que tanto deseaba.
Pasaron 3 días y Bianca emprendió su viaje. Ya estando en el avión sabía que había tomado la mejor decisión.
Bianca llegó a París con la gran sorpresa que sus maletas no habían llegado con ella, y fue en ese momento en que la incertidumbre la invadió, porque la dirección de su prima estaba en la libreta que había guardado en una de sus maletas. Angustiada de estar en un mundo diferente al de ella, lejos de su casa, Bianca se hospedo en un hotel no muy bueno, pero era el que más se ajustaba a su presupuesto.

Al día siguiente, fue al aeropuerto a recoger sus maletas, y es allí cuando por fin pudo comunicarse con su prima.

DIÁLOGO



- Hola. ¿Estás bien?
- ¿Porqué no lo estaría?
- No sé. Te veo sola y triste. Te puedo acompañar si quieres hablar con alguien, todavía me quedan unos minutos antes de mi compromiso.
- Agradezco mucho tu ofrecimiento pero hoy no es un buen día.
- ¿Y cuándo es un buen día? ¿Acaso este sitio, la música y el atardecer no hacen de hoy un día maravilloso? Mucho gusto mi nombre es Alejandro.
- El mío es Bianca.
- Hasta que sonríes. No fue tan mala idea hablarte.
- ¿Y es así como te acercas a las mujeres?
- No. ¿Por qué piensas eso? Te vi tan sola que decidí acercarme a ti.
- ¿Y esa cámara?
- Soy fotógrafo de la revista "Diseño".
- Que emocionante. ¿Qué tipo de diseño?
- El de interiores. ¿Y tú qué haces?
- Soy diseñadora de modas.
- Ah qué bueno, quién iba a imaginar que tendríamos algo en común. ¿En dónde trabajas?
- Hasta ahora no me he podido ubicar en una empresa, recién he llegado a París.
- Disculpa. No quería que se te borrara la sonrisa. ¿Acaso es por eso que estabas tan triste?
- No quiero opacar tu día con mis problemas.
- ¿Opacar? Si te lo pregunto es porqué quizá te pueda ayudar, ¿no crees?
- Te lo agradezco.
- Que linda te ves sonriendo.
- Gracias. ¿Y a qué hora es tu compromiso?
- ¿Qué compromiso?
- El qué dijiste que tenías cuando te presentaste, ¿acaso mentiste?
- No. Pero mi compromiso puede esperar.
- ¿Y vienes de seguido a este restaurante?
- No. Solo pasaba por acá y me detuve a tomar un café. ¿Y tú? ¿Vives cerca?
- Tampoco. Vine a una entrevista de trabajo a unas cuadras de aquí.
- Me imagino que no te fue tan bien por esa cara. ¿Me equivoco?
- En absoluto. Todo fue un completo caos.
- ¿Por qué?
-El despertador no me sonó y no alcance a llegar a la cita.
- ¿Y con quién era la entrevista?
- Con Gunish Garrish. No te imaginas con el tiempo que llevaba esperando que se me presentara una oportunidad como esa. La estaba esperando desde hace meses.
- ¿Gunish Garrish? ¿El diseñador?
- Si. El mismo.
- Yo he tomado unas fotos para él. Es una persona bastante ocupada.
- Solo pienso hasta cuándo podré volver a tener esa oportunidad.
- No te desanimes. Si es lo que deseas debes luchar por eso.
- Tienes razón. Pero ya no hablemos más de mis problemas. ¿Por qué mejor no me invitas una taza de café?
- Otra cosa más que tenemos en común. ¿Con azúcar?
- Con dos por favor. Y cuéntame. ¿Hace cuanto vives en París?
- Desde niño. Nací acá.
- ¿Y tus padres?
- Mi padre murió hace poco tiempo, y mi madre vive con mi hermana.
- ¿Tienes hermanos?
- Si. Sandra. Es mi hermana mayor, ella se acaba de separar y viven los tres en la misma casa.
- ¿Los tres?
- Si. Mi hermana con mi sobrino y mi mamá.
- Que rico. Me gustan muchos los niños.
- ¿Y tú tienes hermanos?
- No. Soy hija única. Ya te imaginaras cómo me cuidan.
- ¿Y de dónde eres?
- Nací en New York.
- La capital de la moda. ¿Y por qué te viniste a París?
- Mis padres no están de acuerdo con que yo estudie diseño, y eso para mí se convirtió en una pesadilla. Por eso decidí venir a explorar.
- ¿Como así? ¿Están peleados?
- Si. Mi padre me quito cualquier clase de apoyo.
- ¿Y tú madre? Las mamás suelen ser más comprensivas. ¿Hablas con ella?
- No. Mi padre le prohibió cualquier tipo de acercamiento conmigo, y ella para no ocasionarle un disgusto no hizo nada para tratar de unirnos nuevamente. Se por mi tía que mi padre está un poco enfermo.
- ¿Tu tía?
- Si. Tengo una tía que vive en Argentina. Se llama Nora y es quien desde que yo estaba pequeña me apoyo en todo. Mi primer cuaderno y lápices de dibujo me los regalo ella. Gracias a mi tía estoy aquí sentada contigo hablando.
- ¿Porqué?-
- Mi tía fue quien estuvo siempre apoyándome incondicionalmente, alentándome en los momentos en que desistía.
- Por la forma en que te expresas de tu tía se nota que la quieres mucho.
- Si. Me duele reconocerlo, pero es la única de mi familia que me ha apoyado. Pero esto parece un interrogatorio. Porqué no me cuentas más de ti.
- ¿Acaso qué quieres saber?
- No sé. Porqué no me cuentas si tienes novia.
- No tengo novia ni ningún compromiso aparte del que tengo con mi trabajo.
- Pareces muy feliz con lo que haces. ¿Acaso me equivoco?
- Para nada. No hay nada mejor que trabajar en lo que a uno le gusta, y más aún si te pagan por eso. ¿No crees?
- Por supuesto. Yo trabajaría diseñando así no me pagaran.
- Cómo ha pasado el tiempo de rápido. Definitivamente es cierto cuando dicen que el tiempo de pasa volando cuando estás en buena compañía.
- Gracias por alegrarme el momento. Me gustaría poder hacer algo por ti algún día.
- Gracias a ti por permitirme alegrártelo. Y si, puedes hacer algo por mí.
- ¿Qué sería?
- Me gustaría mucho ser tu guía en París. Si me lo permites claro.
- ¿Acaso quién se puede negar a esa bella sonrisa?
- Qué te parece si me das tu número de teléfono.
- Claro. 786 299 34 05.
- El viernes tengo una sesión de fotos en una casa a las afueras, ¿ Te gustaría acompañarme?. Después podemos almorzar.
- Me encanta la idea.
- Solo procura encender tu despertador para que así nos podamos ver.
- Que buen sentido del humor. Y no te preocupes que así será.