viernes, 3 de septiembre de 2010

DIÁLOGO



- Hola. ¿Estás bien?
- ¿Porqué no lo estaría?
- No sé. Te veo sola y triste. Te puedo acompañar si quieres hablar con alguien, todavía me quedan unos minutos antes de mi compromiso.
- Agradezco mucho tu ofrecimiento pero hoy no es un buen día.
- ¿Y cuándo es un buen día? ¿Acaso este sitio, la música y el atardecer no hacen de hoy un día maravilloso? Mucho gusto mi nombre es Alejandro.
- El mío es Bianca.
- Hasta que sonríes. No fue tan mala idea hablarte.
- ¿Y es así como te acercas a las mujeres?
- No. ¿Por qué piensas eso? Te vi tan sola que decidí acercarme a ti.
- ¿Y esa cámara?
- Soy fotógrafo de la revista "Diseño".
- Que emocionante. ¿Qué tipo de diseño?
- El de interiores. ¿Y tú qué haces?
- Soy diseñadora de modas.
- Ah qué bueno, quién iba a imaginar que tendríamos algo en común. ¿En dónde trabajas?
- Hasta ahora no me he podido ubicar en una empresa, recién he llegado a París.
- Disculpa. No quería que se te borrara la sonrisa. ¿Acaso es por eso que estabas tan triste?
- No quiero opacar tu día con mis problemas.
- ¿Opacar? Si te lo pregunto es porqué quizá te pueda ayudar, ¿no crees?
- Te lo agradezco.
- Que linda te ves sonriendo.
- Gracias. ¿Y a qué hora es tu compromiso?
- ¿Qué compromiso?
- El qué dijiste que tenías cuando te presentaste, ¿acaso mentiste?
- No. Pero mi compromiso puede esperar.
- ¿Y vienes de seguido a este restaurante?
- No. Solo pasaba por acá y me detuve a tomar un café. ¿Y tú? ¿Vives cerca?
- Tampoco. Vine a una entrevista de trabajo a unas cuadras de aquí.
- Me imagino que no te fue tan bien por esa cara. ¿Me equivoco?
- En absoluto. Todo fue un completo caos.
- ¿Por qué?
-El despertador no me sonó y no alcance a llegar a la cita.
- ¿Y con quién era la entrevista?
- Con Gunish Garrish. No te imaginas con el tiempo que llevaba esperando que se me presentara una oportunidad como esa. La estaba esperando desde hace meses.
- ¿Gunish Garrish? ¿El diseñador?
- Si. El mismo.
- Yo he tomado unas fotos para él. Es una persona bastante ocupada.
- Solo pienso hasta cuándo podré volver a tener esa oportunidad.
- No te desanimes. Si es lo que deseas debes luchar por eso.
- Tienes razón. Pero ya no hablemos más de mis problemas. ¿Por qué mejor no me invitas una taza de café?
- Otra cosa más que tenemos en común. ¿Con azúcar?
- Con dos por favor. Y cuéntame. ¿Hace cuanto vives en París?
- Desde niño. Nací acá.
- ¿Y tus padres?
- Mi padre murió hace poco tiempo, y mi madre vive con mi hermana.
- ¿Tienes hermanos?
- Si. Sandra. Es mi hermana mayor, ella se acaba de separar y viven los tres en la misma casa.
- ¿Los tres?
- Si. Mi hermana con mi sobrino y mi mamá.
- Que rico. Me gustan muchos los niños.
- ¿Y tú tienes hermanos?
- No. Soy hija única. Ya te imaginaras cómo me cuidan.
- ¿Y de dónde eres?
- Nací en New York.
- La capital de la moda. ¿Y por qué te viniste a París?
- Mis padres no están de acuerdo con que yo estudie diseño, y eso para mí se convirtió en una pesadilla. Por eso decidí venir a explorar.
- ¿Como así? ¿Están peleados?
- Si. Mi padre me quito cualquier clase de apoyo.
- ¿Y tú madre? Las mamás suelen ser más comprensivas. ¿Hablas con ella?
- No. Mi padre le prohibió cualquier tipo de acercamiento conmigo, y ella para no ocasionarle un disgusto no hizo nada para tratar de unirnos nuevamente. Se por mi tía que mi padre está un poco enfermo.
- ¿Tu tía?
- Si. Tengo una tía que vive en Argentina. Se llama Nora y es quien desde que yo estaba pequeña me apoyo en todo. Mi primer cuaderno y lápices de dibujo me los regalo ella. Gracias a mi tía estoy aquí sentada contigo hablando.
- ¿Porqué?-
- Mi tía fue quien estuvo siempre apoyándome incondicionalmente, alentándome en los momentos en que desistía.
- Por la forma en que te expresas de tu tía se nota que la quieres mucho.
- Si. Me duele reconocerlo, pero es la única de mi familia que me ha apoyado. Pero esto parece un interrogatorio. Porqué no me cuentas más de ti.
- ¿Acaso qué quieres saber?
- No sé. Porqué no me cuentas si tienes novia.
- No tengo novia ni ningún compromiso aparte del que tengo con mi trabajo.
- Pareces muy feliz con lo que haces. ¿Acaso me equivoco?
- Para nada. No hay nada mejor que trabajar en lo que a uno le gusta, y más aún si te pagan por eso. ¿No crees?
- Por supuesto. Yo trabajaría diseñando así no me pagaran.
- Cómo ha pasado el tiempo de rápido. Definitivamente es cierto cuando dicen que el tiempo de pasa volando cuando estás en buena compañía.
- Gracias por alegrarme el momento. Me gustaría poder hacer algo por ti algún día.
- Gracias a ti por permitirme alegrártelo. Y si, puedes hacer algo por mí.
- ¿Qué sería?
- Me gustaría mucho ser tu guía en París. Si me lo permites claro.
- ¿Acaso quién se puede negar a esa bella sonrisa?
- Qué te parece si me das tu número de teléfono.
- Claro. 786 299 34 05.
- El viernes tengo una sesión de fotos en una casa a las afueras, ¿ Te gustaría acompañarme?. Después podemos almorzar.
- Me encanta la idea.
- Solo procura encender tu despertador para que así nos podamos ver.
- Que buen sentido del humor. Y no te preocupes que así será.

1 comentario:

  1. Me retracto de lo anterior, deja lo de los tres días, si sale de New York es otra cosa, estaba confundiendo el lugar donde nace Bianca. Corrije en las preguntas los signos de apertura y salida como se escriben en español. Creo que sería bueno ampliar un poco este diálogo. En el texto anterior trabaja un poco más el conflicto con los padres, lo que ellos esperaban de Bianca, la primera sensación es de nos oponemos porque sí y nada más.

    ResponderEliminar