jueves, 4 de noviembre de 2010

LA MUERTE DE SU TÍA




Después de llegar de su luna de miel, Bianca insiste por varios días llamando a su tía, esto realmente la tenía muy preocupada ya que no había un solo día en el que no se hablaran. Alejandro, su esposo, le dijo que se tranquilizara, que quizá ella estaba muy ocupada con sus obras de caridad, pero eso para Bianca no era motivo suficiente para no preocuparse porque ella conocía a su tía y sabía que algo estaba pasando.

Al día siguiente, Bianca llegó a su casa y se dio cuenta que había un mensaje en la contestadora, “Buenas tardes, soy Bruno Travi, el abogado de su tía Giovanna Guhors, por favor comuníquese conmigo al teléfono 011 4348 8000, en cuanto pueda. Es urgente. Gracias”.

Este mensaje dejó a Bianca muy angustiada, y así quedó por muchas horas más, ya que por la diferencia de horario ella no podía llamar a Buenos Aires. Cuando por fin le coincidieron los horarios, Bianca se comunicó con Bruno, el abogado de su tía. Éste le informó que su tía había fallecido y que solicitaba su presencia de inmediato en Buenos Aires porque su tía la había dejado heredera de toda su fortuna. Bianca se derrumbó, apenas estaba saliendo del dolor causado por el infarto de su padre. Ella no podía creer que eso estuviese pasando, su tía era su cómplice, su apoyo, su amiga, fue una mujer que estuvo a su lado incondicionalmente.

Destrozada por el dolor, Bianca llegó a Buenos Aires, estaba asustada de no poder afrontar ese dolor tan grande sola, pues su esposo no la había podido acompañar por motivos de trabajo.
Bianca se encontró con Bruno y le pidió que le explicara qué había pasado con su tía. Él le respondió que su había muerto de cáncer y que era su voluntad dejarle toda su herencia a ella, también le dijo que su tía había sido cremada tal y como había pedido, y que sus cenizas se encontraban en el cementerio “Parque Eterno” para ser enterrada.

Al llegar al cementerio y después de recibir las cenizas de su tía, Bianca se dispuso a enterrarla. De rodillas, en frente de la lápida, Bianca no dejaba de llorar y de pedirle perdón, se culpaba por no haber estado al lado de ella en sus últimos días.

Cuando ya le estaba dando el último adiós, Bianca sintió que algo la golpeó en su pierna izquierda, cuando miró, era un rollo fotográfico. Subió su mirada de inmediato para saber a quién se le había caído, encontrándose de frente con un señor mucho mayor que ella.

José Ignacio:
Señorita, discúlpeme, que pena con usted.

José Ignacio:
Yo no quiera perturbarla, ni pasar por encima de su dolor.

José Ignacio:
Me imagino que debe estar en una situación muy delicada.

José Ignacio:
Yo creo que es mejor que yo la deje sola.

José Ignacio:
Le doy el rollo.

José Ignacio:
Solo tomé un par de fotos suyas.

José Ignacio:
De nuevo me disculpo.

Bianca:
No se preocupe.

Bianca:
Pero dígame ¿qué hace aquí?

José Ignacio:
¿Yo?

José Ignacio:
La verdad no sé muy bien.

Bianca:
¿Por qué lo dice?

José Ignacio:
Venía a realizar un trabajo pero no pude concretar nada.

José Ignacio:
Así que empecé a recorrer el cementerio a ver que podía encontrar.

Bianca:
¿Y qué clase de trabajo?

Bianca:
¿Por qué en un cementerio?

José Ignacio:
Señorita usted ¿si se encuentra bien?

José Ignacio:
Me da pena con usted... semejante dolor y yo contándole por qué estoy acá.

Bianca:
La verdad es que estoy muy triste, mi tía murió y no estuve aquí para despedirme de ella.

Bianca:
Pero dígame ¿qué hace aquí?

José Ignacio:
Vine a hacer un reportaje sobre Maradona y aproveché la muerte del político éste para poder encontrarlo y concretar algo personalmente.

Bianca:
Acaso ¿es usted periodista?

José Ignacio:
¿Periodista?

Bianca:
Sí.

José Ignacio:
Yo me considero un guerrero... no un simple periodista.

José Ignacio:
Pero si hablamos de profesiones soy reportero gráfico.

Bianca:
Qué pena. No quise ofenderlo.

Bianca:
Y ya que no pudo realizar su reportaje, que más lo detiene en Buenos Aires?

Bianca:
Acaso ¿va a seguir intentándolo?

José Ignacio:
Bueno la verdad es que tengo mucho tiempo y mi jefe me mando también a descansar.

José Ignacio:
En estos momentos no quiero hacerlo, Maradona ha sido uno de mis ídolos y hoy me desilusionó.

Bianca:
Lo entiendo. Pero a veces en la vida uno tiene que luchar para conseguir lo que quiere.

José Ignacio:
Sí, es verdad, pero últimamente mis trabajos los han subvalorado.

Bianca:
Llevamos un tiempo hablando y aún no me dice su nombre.

José Ignacio:
Me llamo José Ignacio Benavides.

José Ignacio:
Mucho gusto.

José Ignacio:
¿Cómo es su nombre?

Bianca:
Mucho gusto, mi nombre en Bianca.

José Ignacio:
Bianca... si me permite preguntar ¿Qué hace una mujer tan bella como usted sola en lugar como este?

José Ignacio:
Me parece inapropiado y nostálgico verla aquí sola.

Bianca:
Ayer me llamaron a anunciarme sobre la muerte de mi tía, ella fue como una madre para mí, me vine de inmediato para Buenos Aires pero fue tan rápido todo que mi esposo no me pudo acompañar.

Bianca:
Estoy muy triste y me siento muy sola.

José Ignacio:
La entiendo.

José Ignacio:
La muerte de un ser querido es la peor tragedia que puede sentir una persona.

Bianca:
Y aun más cuando ese ser querido era la persona más importante en mi vida, era mi apoyo, mi amiga.

Bianca:
La voy a extrañar mucho.

José Ignacio:
Claro.

José Ignacio:
Y ¿de qué murió su tía?

Bianca:
Murió de cáncer. Me lo dijo su abogado. Ella no quiso que yo me enterara.

Bianca:
José Ignacio me disculpara mi atrevimiento y confianza, pero si no tiene nada más que hacer en este lugar lo invito a que nos tomemos una taza de café.

Bianca:
Conozco un buen lugar, y así podemos hablar y quizá nos sintamos mejor.

José Ignacio:
No es atrevido, no se preocupe.

José Ignacio:
Ahora, creo que es necesario que yo la invite.

José Ignacio:

Bianca:
Por supuesto. Permítame unos segundos me despido de mi tía.

Bianca:
Y vamos al lugar del que le hable, es un lugar tranquilo y sirven el mejor café de todo Buenos Aires.

José Ignacio:
Claro que sí, la dejo para que despida de su tía.

José Ignacio:
La espero en aquel muro.

Bianca:
De acuerdo. Gracias.

martes, 26 de octubre de 2010

EL RECONOCIMIENTO




Llegó el gran día, después de seis semanas de duro trabajo, Bianca se prepara para su desfile. Lo llamo “La pasarela de la ilusión”.

Cuando llegó el momento de la premiación, Bianca fue unas de las más aplaudidas de la noche, no ganó, pero quedó en segundo lugar, más un reconocimiento en donde destacaban su innovación al momento de diseñar.

Aquel reconocimiento fue suficiente para que el diseñador Gunish Garrish la hiciera parte de su equipo, y no para hacer pedidos de telas, sino para diseñar junto a él.

Bianca no lo podía creer, lloraba de la emoción. Lo primero que hizo fue ir hacia donde se encontraba su jefe y le dio las gracias por la oportunidad que le había brindado, después llamo a su tía y por último a su mamá.

Pasaron seis meses en donde Bianca no daba abasto por tanto trabajo, pero estaba realmente feliz, no le importaba las largas horas de trabajo porque estaba haciendo algo que desde niña soñó.

La mañana del 5 de agosto del 2011, Bianca recibió una llamada por parte de una diseñadora de vestidos de novia, ella la invitaba a participar en un desfile que tenía como propósito ayudar una fundación de niños sordos. Bianca aceptó sin dudarlo, pues aunque ella nunca había diseñado de estos vestidos, pensó que aquel desfile le serviría para darse a conocer.

Cuando llego el día del tan esperado desfile, Bianca se lució, aunque sólo tuvo la oportunidad de mostrar un diseño, recibió aplausos y reconocimientos por parte de grandes diseñadores. Los periodistas y fotógrafos no se hicieron esperar.

Aunque Bianca sobresalió aquella noche, no fue suficiente para poder empezar a tener pasarelas con colecciones sólo de ella.

A la semana siguiente, salió un artículo en “Look” (una prestigiosa revista de moda) en donde titulaba “Diseñadora revelación”. Allí destacaban su innovación y elegancia al momento de diseñar.

Pasaron y pasaron los meses y Bianca seguía trabajando de la mano de Gunish Garrish, aunque estaba feliz, sentía que ya tenía la suficiente experiencia para lanzarse sola al mundo de la moda, por lo que empezó a buscar tiendas a las que les pudiera diseñar la ropa. Pero las respuestas que recibió fueron todas iguales: “ya tenemos quien nos diseñe”, “Nosotros mismos diseñamos nuestra ropa”.

Aunque todas las respuestas fueron negativas, Bianca siguió luchando. Un día ella estaba en su casa dibujando, y se acordó de Alejandro. En ese momento una sonrisa iluminó su cara, realmente ese hombre le gustaba. Bianca lo llamó a invitarlo a almorzar, y éste sin dudarlo aceptó. Entre risas y risas comenzó el romance entre ellos dos.

Los días pasaban y Bianca estaba cada vez más enamorada. Era su primer amor realmente, ya que a sus otras relaciones siempre le encontraba defectos y esto no le permitía ser feliz.

Después de cinco meses de relación, Alejandro tuvo que viajar a Argentina por cuestión laboral. Bianca lo acompañó y aprovechó también para visitar a su tía.
Allí estuvieron dos semanas, pues el trabajo de ambos no les permitía estar más.
Un día, antes de devolverse, Bianca acompañó a su novio a una sesión de fotos, allí conoció a Jean Britto, un importante diseñador de artículos para casa, él le comentó a Bianca de un desfile que había en Suiza. Bianca se mostró muy interesada y le pidió toda la información necesaria para participar en el.
De regreso en París, Bianca le contó a su jefe que había conocido a Jean Britto y que éste le había comentado de un desfile que se iba a llevar a cabo en Suiza.
Bianca le pidió permiso por una semana para asistir a dicho desfile, pues ella pensaba que allí iba a ser la oportunidad perfecta para dar ese paso que quería en su vida profesional. El permiso de lo dieron y no solo eso, también le prestaron las maquinas de coser de la empresa, para que de esta forma le rindiera más.
Cuando parecía que nada podía ser mejor, Bianca recibió una llamada. Era su madre, su voz se escuchaba temblorosa. En la llamada Su mamá le dio una trágica noticia, que su padre había sufrido un infarto.

Al recibir Bianca esa noticia, se desplomó de inmediato. Se tomó una pasta para los nervios y se durmió sin darse cuenta.
Aunque faltaban dos días para el desfile, Bianca pensó que si bien su padre le había hecho daño en el pasado, ella tenía que estar a su lado, por lo que decidió coger el primer avión que saliera para New York. Cuando llegó y vio a su padre conectado a diecisiete diferentes equipos médicos, después de saber que había tenido once arritmias y que de su corazón tan solo funcionaba el veintiuno por ciento debido a tantas reanimaciones que le habían tenido que realizar para no dejarlo morir, ella lo perdonó desde el fondo de su corazón. Aunque su padre no la podía escuchar, ella le cogió su mano y le pidió perdón por permitir que pasaran tantos años en los que ella nunca hizo ningún esfuerzo para propiciar un acercamiento.
Pasaron dos meses en lo que su padre estuvo en cuidados intensivos, dos meses en los que Bianca se mantuvo entre París y New York.
Después de este inesperado infarto de su padre, Bianca perdió la oportunidad de presentar su propia pasarela en Suiza. Esto la tenía muy triste, pero Alejandro le daba las fuerzas que ella necesitaba para Salir adelante.

Cuando su padre estaba de regreso a casa. Bianca estaba ahí esperándolo junto a Alejandro.
Cuando se vieron todo quedó en silencio, las lágrimas corrían por la cara de todos los que ahí se encontraban presente, su papá se paró de la silla de ruedas y se dirigió hacia a darle un abrazo a su hija Bianca. No dijo ni una sola palabra.

Cuando se sentaron todos en la mesa a almorzar, Alejandro le dijo a Joshua Miller, padre de Bianca, que él estaba enamorado de su hija, que se iban a casar y querían que ellos asistieran a la boda, pues sabía que para Bianca era muy importante.

Después de dos meses se casaron, sus padres estuvieron en la primera fila de la iglesia.

LA CONFESIÓN




Llegó el lunes y Bianca como todos los días de la semana llegó a su oficina muy temprano. Su conciencia no la dejaba concentrar, solo oía aquellas palabras que su tía le había dicho. Pensaba y pensaba por lo que decidió ir a la oficina de Lina (su jefe). Al entrar fue inevitable que se le salieran las lágrimas.

- ¿Qué te pasa?, ¿Te puedo ayudar en algo? Pregunta Lina.

- Si. El pasado viernes recibí un sobre que venía dirigido a ti, y de forma atrevida lo abrí, al enterarme que había una invitación por parte del diseñador Gunish Garrish, me callé y por un momento se me pasó por la cabeza participar en ese concurso a espaldas tuya. Estoy muy arrepentida.

- Pero ¿Qué te llevó a querer tomar esa decisión?

- llevo más de un año trabajando en esta empresa y nunca se me ha dado la oportunidad de poder mostrar el talento que considero tengo para diseñar, sé que esto no es motivo para hacer lo que hice. Estaba desesperada y por ello me siento muy mal.


A diferencia de lo que Bianca pensó, Lina no la corrió de la empresa, todo lo contrario, le dio la oportunidad de participar en el concurso con sus propios diseños, porque aunque sabía que Bianca había abusado de su confianza, se necesitaba de mucha fortaleza para confesar algo así.
Esa misma anoche, al llegar Bianca a casa, desempolvó aquella máquina de coser que había comprado cuando vivía con sus padres y empezó a diseñar.

Así fue durante seis semanas, en la hora del almuerzo aprovechaba para ir a comprar telas, salía del trabajo y llegaba a su casa a dibujar.

domingo, 24 de octubre de 2010

LA CARTA



Para: Bianca
De: la tía Giovanna


Yo sé que hay días tristes en donde la fuerza y las luz se extinguen dándole paso a la desesperación, días en donde las lágrimas no paran y la soledad te persigue, sin embargo, no hay días que duren para siempre y solo existen días tristes si nosotros así dejamos. “El tiempo no se detiene, somos nosotros quienes por desesperación o necedad nos detenemos en él”.

No te detengas, sigue luchando por tus sueños pero sin llevarte a los demás por delante, que mejores experiencias están esperando por ti. Tú posees el poder para llorar o para reír. Elige reír. Elige tener días felices.

No hay montaña que no se pueda escalar, no hay sueño que no se pueda alcanzar, en ti esta el poder lograrlo.

Bianca no debe importar que hoy parezcan difíciles e imposibles las cosas, siempre que haya deseo se sobrepasan los obstáculos.

Espero que estas palabras lleguen a tu corazón y puedas entender con resignación y fortaleza que hay cosas en la vida que te ofrecerán alegría y otras que te ofrecerán tristezas, pero que depende de ti extender tus manos y recibir solo aquellas que van a hacerte feliz.

PD: Cada momento en la vida tiene su valor, las circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo
.

Besos tu tía Giovanna

EL DESAHOGO



Después de dos intentos de llamadas a su tía.

- Hola tía, Soy Bianca.

- ¡Hija! Que agradable escucharte, anoche me quedé muy preocupada, ¿estás bien?

- No. Me siento muy confundida.

- ¿Es por el trabajo?

- Si. No quisiera interrumpirte alguna actividad. ¿Estás ocupada?

- Hija cuéntame, tú sabes que aunque lo estuviese siempre saco tiempo para ti.

- Gracias.

- No llores, no me gusta sentirte triste sabiendo que estoy tan lejos y tu estas tan sola.

- Tía estoy desesperada. Ayer casi cometo un error, pero lo que más me preocupa es que todavía siento que lo debo hacer, siento que no debo dejar pasar esta oportunidad.

- ¿Pero de que hablas? Trata de calmarte un poco porque no te estoy entiendo nada.

- Ayer abrí un sobre que era para mi jefe y en el venia una invitación para participar en un concurso, el sobre lo envió Gunish Garrish.

- ¿Gunish Garrish? ¿El diseñador con el que siempre has querido trabajar?

- Si. Pero eso no es todo, hice todo para enviar mis bocetos a espalda de mi jefe.

- ¿lo hiciste? ¿Enviaste esos bocetos?

- No.

- Bianca en la vida hay momentos buenos y malos, estamos felices o tristes, en acuerdo o en desacuerdo, sentimos que la vida es injusta con nosotros, pero la sabiduría está en saber porque nos pasan esas cosas, para saber cómo enfrentarlas. Trata de sacar siempre lo bueno de cada cosa mala que te suceda en la vida.

- Tía pero no es fácil. ¿Cómo hago?

- primero debes empezar por calmarte y cuando estés en calma debes recapacitar y poner en una balanza lo bueno y lo malo, y por ultimo no debes enviar ese sobre.

- Gracias. No sé qué haría sin ti, mi angelito de la guarda.

- Me alegra escucharte una sonrisa. Te quiero.

- Chao tía, y nuevamente gracias por escucharme siempre que lo necesito.

- Chao.

Después de colgar el teléfono, Bianca considera que su tía tiene razón, ella debía tomarse las cosas con calma.

Bianca se fue para un cuarto de su casa en donde había algo parecido a una oficina. Allí empezó a ver el primer cuaderno que su tía le había regalado, cuando abrió un cajón para sacar un lapíz, se cayó al suelo una tarjeta, tarjeta que más adelante le haría la vida más felíz.

Más adelnate, cuando estaba tranquila, Bianca llamó al teléfono que había en dicha tarjeta.

- ¿Alejandro?

- Si. ¿Con quién hablo?

- Habla Bianca.

Y así empezó la conversación que daría fin esa tarde en la misma cafetería en que se habían conocido.

Eran las 4:30 pm cuando Bianca llegó a “Ile-de-París”.
Después de dos cafés Bianca pensó que con él se sentía muy bien, había logrado olvidarse por completo de todo. Por lo que sin dudarlo, y dejando atrás su timidez, le propuso que se volvieran a ver.

lunes, 18 de octubre de 2010

GUIÓN





1. INT. CASA. COMEDOR. TARDE.

Bianca, 33, alta, contextura delgada, pelo castaño claro, tiene una blusa blanca y una falda roja que le llega hasta las rodillas. Está sentada en el comedor dando la espalda hacia la cocina.

Las manos de Bianca tiemblan.

Sophia de Guhors, 57, alta, contextura delgada, pelo negro, está sentada en el comedor frente a Bianca.

BIANCA

- Extrañaba mucho este sabor en las comidas.

SOPHIA
- Prepare estos camarones porque cuando eras niña siempre los pedías.

BIANCA
- Están deliciosos.
- Mamá, ¿cómo están las cosas con papá?, hace muchos años no sé nada de él.

SOPHIA
- ¿Deseas algo de tomar?

2. INT. CASA. COCINA. TARDE.

Sophia, abre la nevera que está al lado del lavaplatos, esta está llena de comida y le cuesta trabajo llegar hasta la jarra. Cuando la encuentra la saca, se sirve un vaso con agua y se lo toma. 

3. INT. CASA. COMEDOR. TARDE.

Sophia, está sentada en el comedor, las lágrimas corren por sus mejillas.

SOPHIA
- Nunca debí permitir que nos separamos tanto tiempo.

BIANCA
(Voz temblorosa)
- Mamá no llores, sólo quiero que entiendas que si me aleje de ustedes fue sólo por luchar y alcanzar mis sueños, nunca quise causarte tanto dolor.

SOPHIA
- Hija, han pasado cuatro años, si no es por tu tía Giovanna no sabría nada de ti, me he perdido muchos años de tu vida.

BIANCA
(Dolida)
- Mamá ¿porqué nunca me llamaste en cuatro años?

SOPHIA
- Tu papá me lo prohibió.


Bianca, se para y se ubica al lado del comedor. 

BIANCA
(Molesta)
- No lo puedo entender mamá, yo soy tu hija.

SOPHIA

- Bianca ya es tiempo de perdonar, estoy muy arrepentida.

Las lágrimas caen por las mejillas de Bianca.

Bianca está sentada en el comedor.

BIANCA
- Quizá tengas razón, pero no puedes pretender que tanto dolor se me olvide de un momento a otro, son muchos años en los que he tratado de entender el porqué de tanta oposición a mis sueños.

SOPHIA
- Hija yo agradezco muchísimo que me hayas dado la oportunidad de tener este encuentro entre las dos, lo necesitábamos, solo quiero que me perdones, y trates de entender que estos años han sido muy difíciles para mí, tu padre está realmente ofendido contigo.


BIANCA
(Confundida)

- Pero ¿por qué?, ¿por querer luchar por mis sueños como el algún día lo hizo por alcanzar los suyos?

SOPHIA
- No Bianca, no es por eso.

BIANCA
- ¿Entonces?

SOPHIA
-Es un tema del que tu papá nunca habla. Resulta que cuando él era pequeño lo único que lo apasionaba en la vida eran las motos, soñaba con ser un gran motociclista. En las vacaciones, cuando tus abuelos lo enviaban a la casa de sus primos, él aprovechaba para inscribirse en los torneos que ahí realizaban. Era realmente feliz.

BIANCA
- ¿Y qué pasó?

SOPHIA
- Un día tus abuelos llegaron por tu padre unos días antes de lo esperado, y se llevaron la gran sorpresa que tu padre corría motos. Fue allí cuando tu abuelo se lo llevo y lo metió en un internado como parte de su castigo. Cuando salió de ahí tu padre no conocía a nadie, no tenía amigos por lo que se vio obligado a estudiar lo que su padre quería. Ciencia política.

BIANCA
(Desconcertada)
- Me dejas peor de como estaba. ¿Por qué si mi papa sufrió tanto con la oposición de sus padres hizo lo mismo conmigo?

4. INT. CASA. PUERTA. ATARDECER.

Bianca, cogió su cartera del perchero. Está dándole la espalda a su madre.

Sophia,está  en la puerta de la casa viendo a Bianca.

Bianca, está de frente a su madre. Se pone la chaqueta.


SOPHIA
(Llorando)
- Hija, por favor espera. No te vayas así.

BIANCA
(Llorando)
- ¿Porqué mamá?, acaso pretendes que la razón que me diste cure todas mis heridas. Creo que es mejor que me vaya, mi papá debe estar por llegar del trabajo.

SOPHIA
- ¿Cuando nos volveremos a ver?

BIANCA
- No se mamá, por ahora no es sano que lo hagamos. Mi corazón aun guarda mucho dolor, y pensé que viéndonos hoy podría curar en parte eso, pero fue peor.
- Yo te llamo después.

5. EXT. CASA. PUERTA. ATARDECER.

Sophia,  llora y abraza a su hija.

SOPHIA
- Nunca olvides lo mucho que te amo.

BIANCA
- No solo hay que decirlo, también hay que demostrarlo.

- Chao

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL DATO OCULTO

Cuando Bianca se organizó en París, empezó su dura y larga carrera como diseñadora. Su primer encuentro lo tuvo en la Compañia Homburt Confection.

Allí entró a trabajar como aprendiz, volviéndose al poco tiempo la mano derecha de su jefe Lina Homburt, diseñadora de ropa para hombres.
Aunque ella siempre supo que iba a ser difícil, nunca se imaginó que allí su trabajo iba a ser tan poco valorado. Era la encargada de hacer los pedidos de tela sin tener autonomía en ello, pues estaba siendo supervisada en cualquier decisión que tomara.
Bianca pensó que por mantener contacto directo con su jefe, tenía una gran oportunidad de hacer algo diferente a los pedidos de telas.
Con el sueldo que ganaba, más la media beca que había conseguido, Bianca pudo comenzar su carrera en la Universidad Chantua Florence (una de las universidades más prestigiosas de la ciudad).

Después de 11 meses de estar desempeñando el mismo trabajo en la empresa y ya cansada que no valoraran su trabajo como ella se lo merecía, y de no poder desempeñarse como diseñadora, Bianca tomó una decisión que podía llegar a empañar sus sueños para toda la vida.

La mañana del viernes 3 de diciembre del 2010, Bianca recibió un sobre para su jefe, pero cuando se da cuenta que el remitente era el gran diseñador Gunish Garrish, Bianca decidió abrirlo, aun sabiendo que estaba leyendo correspondencia ajena y que no estaba autorizada para ello.

Después de abrir el sobre, Bianca se dispuso a leerlo, en el encontró una invitación para participar en un evento que daría por premio un importante desfile en la ciudad. Bianca aprovechándose de esta información, se fue para su casa con la excusa que se encontraba indispuesta.

Ya estando en su casa, Bianca desempolvó todos sus bocetos que desde años atrás había dibujado y los puso en un sobre.

Al día siguiente Bianca llegó a su oficina más temprano de lo normal, estaba decidida a enviar esos bocetos para poder así, tener la oportunidad de ser reconocida por su talento y no por solo hacer solo pedidos de telas.

Cuando estaba sellando el sobre, Bianca pensó que al enviar ese sobre podía llegar a ganar un desfile, un desfile que la haría famosa, ¿pero hasta cuándo?, ¿acaso puede más el deseo que su propia moral?, después de hacer eso ¿podría estar tranquila?, fueron preguntas que Bianca se cuestiono sin poder encontrar respuesta alguna.

Desesperada, Bianca se fue para su casa dejando el sobre guardado en un cajón de su escritorio y sin decirle nada a su jefe.

Esa noche, después de llegar a su casa, Bianca se preparó una taza de café y se sentó en la alfombra de su sala, sacó sus bocetos y empezó a llorar.

Pasadas las horas y ya desesperada Bianca llamó a su tía Giovanna con la intención de contarle lo que estaba sucediendo y de esta manera la pudiera aconsejar. Apenas contestó su tía, Bianca no fue capaz de contarle nada, pues esta vez, a diferencia de otras, Bianca sintió a su tía un poco cabizbaja y solo pensó en que podía hacer ella para ayudarla.

Después de largas horas de conversación, Giovanna, la tía de Bianca, le dice pregunta cómo vas con tu trabajo, ¿estás feliz?, pero ella no pudo responderle, el silencio fue la única respuesta que recibió, por lo que Giovanna le dijo, sino quieres hablar te entiendo, solo no olvides que puedes contar conmigo en cualquier momento, a veces es bueno desahogarse. Te quiero y cuando estés lista para decírmelo aquí estaré para escucharte, fueron las últimas palabras que Bianca escucho de su tía antes de colgar.

Al día siguiente Bianca se levantó con un fuerte dolor de cabeza por todo lo que había llorado en la noche anterior.
Se bañó y se sentó en una mesita que tenía en la cocina y se tomó un café.
Después de pensarlo muchas veces, se decidió a llamar a su tía y contarle lo que estaba sucediendo.